El sello culmina con una exposición en Vigo la conmemoración de su aniversario: de Alfredo Conde a Paula Carballeira, de Marilar Aleixandre a Manuel Rivas, suma muchos premios nacionales y casi 3.500 títulos

“Cuando el galleguismo de la Tierra llegó a la conclusión de que tenía que ampliar su campo de acción para no desvanecerse en una pasiva clandestinidad sin perspectivas (como les fue ocurriendo a las otras fuerzas democráticas), se encontró con que tenía que crear un órgano adecuado para llevarla a cabo”, recordaba el profesor, ensayista y economista Xaime Isla Couto en 1958 en Buenos Aires. “Como esta nueva acción, orientada a buscar una influencia sobre la opinión del país —muy dañada por la ponzoña de la propaganda oficial y por el tremendo colapso de muchos años de terror— solamente podía seguir el camino de la cultura como vía de penetración, ese órgano que era preciso crear tenía necesariamente que ser de fisonomía cultural”, continuaba desgranando el intelectual en aquella reunión con galleguistas en el exilio: “Así nació la Editorial Galaxia”.

No hay mejor forma de explicar lo que significó este sello, símbolo de la cultura gallega desde su fundación en 1950, que ese discurso mecanografiado que le correspondió pronunciar aquel día al “irmán [hermano] Xaime Illa”, como reza en el margen superior de la primera página. Galaxia no fue la única iniciativa, ni el único aviso de que la cultura gallega seguía palpitando bajo los escombros de la posguerra, pero sí el más importante, estratégico y persistente. No era solo una editora de libros, sino un proyecto político y económico: una constelación de iniciativas que fomentó publicaciones periódicas como la Revista de Economía de Galicia y otras que, tras haber superado los golpes de la censura, perduran, como la trimestral de cultura Grial. La órbita de Galaxia también abarca fundaciones (Penzol, Isla Couto, Otero Pedrayo) dedicadas a la investigación y la custodia de la cultura gallega, y premios literarios para reconocer el talento. Miles de niños de sucesivas generaciones, desde tiempos de Franco, han tenido en sus manos cuentos en gallego tatuados con el fantástico logotipo de Galaxia: un libro abierto sobre el que se cierne un camino de estrellas.