Los agricultores sí apoyan la medida, que establece el uso sin fecha de caducidad de la mayoría de estos productos

En 2019, Europa vetó el uso de un insecticida muy utilizado en los cultivos de cítricos por los daños neurológicos que podía causar, sobre todo en niños. Ese mismo año dio el portazo a un fungicida aplicado en cereales, patatas u hortaliza por los riesgos para la salud humana y la contaminación de aguas subterráneas. Ambos productos, entre otros, no pasaron la revisión obligatoria de sus autorizaciones, un trámite que la ley europea exige repetir cada 10 o 15 años para comprobar si continúan siendo seguros para el medio ambiente y la salud humana. Ahora, la Comisión Europea quiere cambiar las reglas del juego y eliminar esa exigencia, salvo cuando haya pruebas científicas nuevas que aconsejen volver a evaluarlos.

Científicos y organizaciones ecologistas alertan de los efectos adversos de esta medida, que permitiría el uso indefinido ―sin fecha de caducidad― de la mayor parte de los fitosanitarios: herbicidas, insecticidas y fungicidas autorizados para aumentar la producción agrícola y prevenir o combatir enfermedades. “Creemos que la propuesta es un error”, asegura Manuel Ortiz Santaliestra, científico en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC) “porque en muchas de estas sustancias es el paso del tiempo el que permite recoger las evidencias científicas de riesgos que no se detectaron al principio”.