Desde el inicio de la guerra, Israel solo ha autorizado a importar mercancías a un grupo muy reducido de comerciantes, que han formado un monopolio pese a la grave crisis humanitaria
Durante los dos años de guerra en Gaza, el Gobierno de Israel no ha ocultado su decisión de imponer el bloqueo de la Franja para castigar a la población y presionar a Hamás. En ese tiempo, solo ha permitido introducir en el enclave cantidades muy pequeñas de mercancías. Una parte de ellas era ayuda humanitaria, también muy restringida. Pero otra eran productos de tipo comercial, y su control ha creado una rentable oportunidad de negocio a costa del sufrimiento de la mayoría.
Israel reactivó los envíos comerciales a Gaza a finales de 2023, tras un bloqueo inicial total. Desde entonces, solo ha concedido el derecho a importar mercancías a un grupo reducido de empresas palestinas. Estas, junto a una importante compañía egipcia, han creado un lucrativo monopolio sobre la coordinación, transporte y entrada de bienes comerciales a la Franja, según revelan documentos del Gobierno palestino y la Cámara de Comercio de Gaza.
Solo en concepto de las comisiones por coordinación, que no existían antes de la guerra, los comerciantes de Gaza perjudicados por este esquema, destapado por el medio egipcio Mada Masr, pagaron hasta el pasado 15 de noviembre más de 1.000 millones de dólares (unos 850 millones de euros), según una base de datos de la Cámara de Comercio gazatí consultada por EL PAÍS.






