El entorno de la presidenta lo condiciona al pago de unas deudas que achaca a Pedro Sánchez, aunque las entregas a cuenta estén garantizadas por Hacienda
La gran rebaja fiscal que prometió Isabel Díaz Ayuso al comienzo de este mandato se encuentra más en el aire que nunca. El entorno de la presidenta ya no afirma con la misma contundencia de antes que podrá llevarse a cabo antes del final de la legislatura, en 2027. “Depende de Pedro Sánchez...”, se excusan. Ahora mismo, todo son dudas alrededor de uno de los asuntos ...
que se suponía central para este segundo mandato.
La presidenta de Madrid aseguró en 2023 que aplicaría una rebaja de medio punto (0,5) en todos los tramos del IRPF. Su Gobierno ha incluido otras nueve rebajas fiscales para 2025, principalmente en vivienda, pero no esta, su propuesta estrella. Habrá que esperar hasta finales de 26 para ver si se aprueba el ajuste fiscal o incluso a 2027. Expertos consultados especulan con que podría aplazarse hasta ese último año, poco antes de las elecciones, para presentarse como una gran baza electoral.
Ayuso y su consejera de Economía, Rocío Albert, acusan al Gobierno socialista de deberle 10.500 millones de euros, principalmente por el “incumplimiento” con la Ley de Dependencia. El Estado se comprometió a ocuparse del 50% de los gastos, pero todavía no se ha transferido ese dinero. Madrid suele decir que su región está “infrafinanciada” por otros asuntos como los fondos europeos, el transporte, un plan hidrológico o la asistencia hospitalaria a presos.






