Los operarios cumplen con una decisión de dudosa legalidad tomada por el patronato de la institución, que el presidente de Estados Unidos ha puesto al servicio de su ideario MAGA
En una tónica ya habitual en el Washington de Donald Trump, lo que comenzó como una broma se convirtió este viernes en una extravagante realidad. Fue cuando unos operarios comenzaron pronto por la mañana (hora local) a colocar en la fachada del Kennedy Center (KC), gran centro de la música y las artes escénicas de la capital estadounidense, el nombre del presidente estadounidense en letras de molde, junto al de uno de sus más ilustres predecesores en el cargo: John F. Kennedy.
Cumplían con una decisión adoptada el día anterior por unanimidad por el patronato del KC, cuyos miembros puso a dedo Trump en febrero, al principio de su segunda presidencia. Lo hizo con el pretexto de que el centro cultural había sido cooptado durante la presidencia de Joe Biden por el “virus de la ideología woke”. La votación no fue una sorpresa, dado que el republicano llevaba meses jugando con esa idea. Tampoco lo fue comprobar hasta qué punto Washington se ha llenado tras su regreso al poder de aliados dispuestos a cumplir sin hacer demasiadas preguntas con los más salvajes planes de Trump.











