Tras un inesperado traspié en el Congreso por el presupuesto, el Gobierno argentino pospone el tratamiento del proyecto para modificar el régimen de trabajo, rechazado por los gremios

Después de una dura derrota en la Cámara de Diputados, y mientras se realizaba una protesta de las grandes federaciones sindicales del país, el Gobierno de Javier Milei dio marcha atrás y resolvió dejar para 2026 la reforma laboral que, hasta ayer, pretendía aprobar antes de fin de año. El envión triunfal que impulsaba a la ultraderecha desde su victoria en las elecciones de medio término, en octubre pasado, encontró un freno abrupto en las universidades públicas y el sistema de atención sanitaria a personas con discapacidades.

El nuevo intento del Ejecutivo de ajustar a esos sectores volvió toparse con el rechazo parlamentario, ratificado una y otra vez durante el año. En la madrugada de este jueves, los diputados aprobaron el presupuesto nacional enviado por Milei, pero desestimaron su pretensión de derogar dos leyes sancionadas hace pocos meses para reponer parte de los fondos universitarios y para discapacidad arrasados por la motosierra presidencial. El Gobierno esperaba contar con respaldo en una Cámara renovada donde, tras las últimas elecciones, es primera minoría. Pero el rechazo fue mayoritario, acompañado, incluso, por algunos de sus aliados.