Una nueva asamblea de los trabajadores debate si continúa su paro en protesta contra la degradación de la infraestructura y las condiciones de trabajo
El museo del Louvre ha vuelto a mantener sus puertas cerradas a las nueve de la mañana, hora en la que se supone que los visitantes pueden comenzar a entrar en sus galerías. La pinacoteca, sin embargo, volvía a celebrar una reunión de los trabajadores para decidir si mantenía la huelga convocada la semana pasada, que ya dejó a los turistas en la calle este lunes.
El martes el museo permaneció cerrado por descanso semanal. Pero este miércoles, los visitantes estaban convencidos de que terminaría abriendo y desde las ocho habían formado una interminable cola alrededor de la pirámide de cristal por donde se accede a la pinacoteca. “Sabemos que hay problemas, pero no creo que el Louvre vaya a cerrar tres días seguidos. Sería algo insólito, así que esperaremos porque ya tenemos las entradas y estamos solo dos días en París”, explica Torsten, un berlinés acompañado de toda su familia.
Los sindicatos convocaron la huelga para protestar contra los problemas de falta de personal, el deterioro del edificio y el aumento de las tarifas para los visitantes no europeos. El lunes se celebró una reunión de crisis con los sindicatos en el Ministerio de Cultura, en primera línea en este asunto, para responder a la indignación de los trabajadores, alimentada también por la sucesión de contratiempos desde el robo (cierre de una galería, obras antiguas dañadas por una filtración de agua...).















