El Museo del Louvre, para sorpresa de los visitantes que hacían cola el lunes por la mañana, permaneció inaccesible durante varias horas debido a una protesta sorpresa de los agentes de recepción que denuncian el exceso de turismo y el deterioro de sus condiciones laborales. De este modo, el museo más visitado del mundo no pudo abrir hasta alrededor de las 14:30, provocando enormes colas en el exterior del recinto.

Los agentes de recepción y vigilancia protestaban contra la “sobrefrecuentación” del museo y los problemas de “falta de personal”, explicó a la agencia AFP Christian Galani, miembro de la oficina nacional del sindicato CGT-Culture y su representante en el Louvre. Cuando salieron de una reunión de una “hora mensual de información sindical” a iniciativa del sindicato SUD-Culture Solidaires, los empleados se negaron a volver a sus puestos hasta que la dirección escuchara sus demandas. Los sindicatos lamentan que en los últimos 15 años han perdido unos 200 puestos de trabajo a tiempo completo y las condiciones de trabajo se han visto degradadas.

Las protestas no son nuevas y se suceden desde hace años. De hecho, fueron una de las causas del plan de remodelación que la pinacoteca pidió al Ministerio de Cultura. Un proyecto que se consensuó con el presidente de la República, Emmanuel Macron, que lo anunció a finales de enero con toda la pompa posible.