Los neoyorquinos superan a los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama impulsados por la chispa de su banquillo y el liderazgo de Jalen Brunson, MVP del torneo
La Copa NBA tiene tan solo tres años de vida, pero los resultados hablan por sí solos. Nunca se habían visto partidos de tanta intensidad y nivel en un mes de diciembre, cuando ni siquiera se han disputado dos meses de la temporada regular. El triunfo de los New York Knicks, además, abrillanta un poco más el trofeo de nuevo cuño ideado para animar la vuelta al cole de la competición. El corrillo de celebración y los vítores de los jugadores neoyorquinos en Las Vegas, tras llevarse la gran final contra los San Antonio Spurs por 124-113 con un fogonazo del banquillo en el último cuarto y el liderazgo del MVP del torneo Jalen Brunson, demostraron que la tradición copera europea puede llegar a calar en Estados Unidos.
Queda mucho todavía, pero victorias como las de Nueva York, tierra yerma de trofeos desde que levantaran el anillo de la NBA en 1973, ayudan a que la propuesta cale entre la afición y los protagonistas. Con 25 puntos y ocho asistencias, Brunson se impuso en el duelo de estrellas al francés Victor Wembanyama. El ‘alienígena’ de 2,24 metros demostró su lado más terrenal en su segundo encuentro de vuelta tras 12 de baja por una lesión muscular. Le costó entrar en juego, partiendo desde el banquillo, y marcar diferencias. Aun así amasó 18 puntos, seis rebotes y dos tapones al final de la contienda, limitado a 25 minutos de juego por los médicos.










