Los productos financieros europeos con un objetivo social o ambiental han triplicado su inversión en empresas vinculadas al sector bélico, cuyo discurso ha calado en las instituciones comunitarias

“Ágil, seguro y mortífero”. Así describe Elbit Systems su último sistema de mortero para carros de combate, Ballesta. Es solo una de las últimas armas producidas para su mayor cliente, el Ejército de Israel, desplegado en la Franja de Gaza desde el ataque terrorista perpetrado por milicias de Hamás el 7 de octubre de 2023. Elbit también fabrica los drones Hermes 900 y Hermes 450, diseñados para realizar ataques quirúrgicos contra objetivos enemigos, como el que alcanzó un convoy de trabajadores de la ONG World Central Kitchen en...

Gaza y causó la muerte de siete cooperantes. O los Lanius, drones inteligentes concebidos para “cazar” objetivos en el interior de edificios.

Al menos 25 fondos de inversión disponibles en el mercado europeo han logrado invertir en Elbit Systems a través de productos catalogados como “sostenibles”, según un análisis de los datos de este mercado realizado por EL PAÍS junto a otros medios europeos. Solo en lo que va de 2025, estos fondos han destinado 22,7 millones de euros a la empresa, con sede en Israel, utilizando instrumentos financieros etiquetados como “Artículo 8” o “verdes”, es decir con un teórico objetivo de inversión sostenible conforme al Reglamento Europeo de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR, por sus siglas en inglés). Y la operación ha resultado rentable: el precio de las acciones de Elbit Systems se ha duplicado desde octubre de 2023.