El presidente admite “errores” pero apela a los progresistas: “el PP y Vox serían el mayor error histórico de España”

Pedro Sánchez no solo está decidido a seguir en un momento de extrema debilidad por los escándalos de corrupción y acoso sexual en los entornos del Gobierno y el PSOE, además se está moviendo políticamente para lograrlo. El presidente ha comparecido durante una hora en La Moncloa con un mensaje de fondo claro: la situación es difícil, los escándalos golpean su credibilidad, pero cree que sigue teniendo mayoría y ya se está moviendo para recomponerla.

De hecho, esta misma mañana ha hablado con Oriol Junqueras, líder de ERC, para dar un paso significativo que no había hecho hasta ahora: le recibirá en La Moncloa en enero. Este gesto tiene dos interpretaciones compatibles: por un lado, Sánchez está tan débil que necesita dar este paso de permitir que se vea en La Moncloa a una de las caras más visibles del procés, que pasó cuatro años en la cárcel, y por otro su decisión de seguir es firme y sus socios tampoco quieren tumbarle, de lo contrario el líder de ERC no pediría esta cita. Además, Sánchez ha dado detalles de otros movimientos que está haciendo como gestos a otros socios, como la petición para que Cataluña o el País Vasco sean miembros de la Organización Internacional del Turismo o la UNESCO, reclamaciones tradicionales de Junts.