El fondista, después de superar un año de altibajos, y España se llevan el oro absoluto, como María Forero, vencedora en la categoría sub-23

El tigre, que es como le gusta llamarse a Thierry Ndikumwenayo, parecía un ratoncito en el retorcido circuito del Campeonato de Europa de cross, en Lagoa, en el Algarve portugués. Hacía rato que se había escapado con el francés Jimmy Gressier, el atleta que volvió del pasado Mundial de Tokio, en septiembre, con la medalla de oro en los 10.000m y la de bronce en los 5.000m. El día que Gressier se proclamó campeón, el español, nacido en Burundi, le vio ganar al esprint desde muy atrás, desde su novena posición en esa final. Pero en Lagoa, a pesar de salir de una gripe, se veía con fuerzas para hacerle frente y, curva va, curva viene, se escondía a su espalda. Después de uno de esos giros, Gressier miró a su izquierda para buscar a su rival, y el ratoncito le salió disparado por la derecha. Tiró y tiró Ndikumwenayo, jugando con su oponente en cada curva, y en la última, ya sin fuerzas, el francés falló en un apoyo y se rindió ante la superioridad del español.

Ndikumwenayo, bronce el año pasado, en Roma, en el Europeo de pista, en 10.000m, ganaba su primera medalla de oro para España. Un éxito que llega después de un año de subidas y bajadas. El fondista, que entrena en Castellón con Lluís Torlà, un estudioso del atletismo y la última tecnología aplicada a su deporte, salió muy frustrado de Tokio, pero pronto llegó el nacimiento de su primera hija. Luego, las dudas, que surgieron cuando tuvo que marcharse de Sierra Nevada por una anemia. Y, finalmente, su coronación como campeón de Europa de cross por delante de Gressier, un gran rematador de carreras, y el suizo Dominic Lobalu.