Un reciente estudio asocia la acumulación de grasa abdominal con modificaciones “peligrosas” en la estructura del corazón
La conocida en el argot popular como barriga cervecera, asociada culturalmente a la estabilidad y la felicidad –ya que suele aparecer en los hombres a partir de los 35-40 años, cuando en muchos casos ya viven en pareja, tienen hijos y la vida más o menos encarrilada–, tiene en realidad poco de feliz y mucho de preocupante. Así lo ha demostrado un estudio reciente, presentado en el marco del último congreso de la Radiological Society of North America (RSNA), que ha asociado la acumulación de grasa abdominal con modificaciones “peligrosas” en la estructura del corazón que van más allá de los atribuibles a un Índice de Masa Corporal (IMC) alto y que incrementan el riesgo de desarrollo de problemas cardiovasculares.
Los investigadores analizaron imágenes de resonancia magnética cardiovascular de más de 2.200 adultos de entre 46 y 78 años sin enfermedad cardiovascular conocida. Lo que observaron es que, aquellos que tenían un índice de cintura-cadera elevado, mostraban en las resonancias signos de hipertrofia concéntrica, una remodelación del corazón por la que el músculo cardíaco se engrosa sin que el tamaño total del corazón aumente, lo que da como resultado que circule menos sangre de la que el cuerpo necesita.






