Con su habitual ingenio y humor, el cineasta rumano rodó en 10 días con un iPhone esta historia sobre las contradicciones de la Europa contemporánea

Tras dos películas tan brillantes y gamberras como No esperes demasiado del fin del mundo (2023) o Un polvo desafortunado o porno loco (2021), el rumano Radu Jude sigue en racha con Kontinental ‘25. Su nuevo largometraje, cuyo guion fue premiado en la última Berlinale, es una áspera tragicomedia con la especulación inmobiliaria y la hipocresía reinante de fondo. La rodó en apenas 10 días con la cámara del iPhone.

Provocador y prolífico (esta película la terminó inmediatamente después de una versión de Drácula aún sin estrenar), Jude indaga en las contradicciones del presente para, con lo mínimo, profundizar en cuestiones nada sencillas. Kontinental ‘25, cuyo título es un guiño sarcástico a Roberto Rossellini y su Europa ‘51, se inspira en una historia real que el cineasta leyó en el periódico. Contaba el desahucio de un mendigo que vivía en el sótano de un edificio comprado para abrir un hotel de lujo. El trágico destino de este pobre vagabundo se cruza con el de la funcionaria judicial encargada del desahucio, una mujer de origen húngaro que, traumatizada por las consecuencias de su orden, deambula por la ciudad de encuentro en encuentro, carcomida por la culpa y por los dilemas de su conciencia.