La memoria de la represión divide a la sociedad chilena ante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en las que el candidato ultra Kast parte como favorito

La memoria de las violaciones masivas de los derechos humanos durante la dictadura chilena cabe en un pequeño botón de nácar. En Villa Grimaldi, uno de los más simbólicos centros de tortura y exterminio del régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), convertido desde 1997 en un museo, se conserva uno de los rieles de ferrocarril a los que ataban los cadáveres de víctimas del terrorismo de Estado, que eran arrojados al mar.

De los cientos de cuerpos lanzados al Pacífico, solo apareció uno, en septiembre de 1976, el de Marta Lidia Ugarte Román, asesinada cuando tenía 42 años. Sin embargo, existe otra prueba: un pequeño botón casi fundido con el hierro, herrumbroso tras haber pasado años en el mar, un hallazgo que centra el impresionante documental de Patricio Guzmán Botón de nácar. Se trata del último recuerdo de un ser humano desaparecido por la dictadura y de una prueba de la represión durante la que fueron asesinadas al menos 3.200 personas.

Contemplarlo en una de las salas de Villa Grimaldi ampliado por una lupa abre la puerta al abismo que representaron los años de la muerte de Pinochet. En una plácida mañana de finales de noviembre, en plena primavera austral, dos grupos visitan ese antiguo centro de tortura situado en Santiago de Chile, a los pies de la Cordillera de los Andes. Cuando se cerró, los perpetradores trataron de borrar las pruebas de lo que había ocurrido ahí, pero con la llegada de la democracia fue convertido en un centro de memoria, uno de los muchos repartidos por la capital chilena: se pueden visitar Londres, 38 —que da título al libro del jurista y escritor británico Philippe Sands sobre la detención de Pinochet en Londres y la lucha contra la impunidad—, el estadio Nacional —donde fue asesinado el estadounidense Charles Horman, cuyo caso está contado en la película Desaparecido de Costa-Gavras—, el propio Palacio de la Moneda o el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que recuerda lo que ocurrió tras el golpe de Estado contra el Gobierno de Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, y pone rostro a una cantidad importante de asesinados. En todo Chile, se conservan 1.168 lugares de memoria.