El equipo de Marcelino vuelve a mostrar su peor cara y cae en la Cerámica ante el Copenhague (2-3), la quinta derrota europea en seis partidos

El Villarreal es un enigma. Tan apañado en la Liga, donde se codea con los mejores, donde avanza de victoria en victoria, y tan frustrante en la Champions, el club de los grandes equipos de Europa donde va de tropiezo en tropiezo. El último, definitivo, ante un Copenhague que supo cómo jugarle y cómo desmenuzarlo a la contra. El equipo danés marcó en el primer minuto del partido y remató a su rival en el último antes del descuento (2-3). El equipo de Marcelino ha sumado un punto en seis partidos.

Al Villarreal, impecable en la Liga, le cuesta reconocerse en la Champions. El equipo castellonense llegaba a la Cerámica casi condenado pero consciente de que se medía a un rival ideal para posponer su adiós. Su esperanza duró poco más de un minuto: 71 segundos. Su rival marcó en su primera incursión. Una entrada por la banda, un centro al área y un remate cómodo de Elyounoussi, que se adelantó a los centrales para marcar el 0-1. Un puñetazo al hígado.

El conjunto de Marcelino intentó reponerse. Alfonso Pedraza, inmenso durante todo el choque, llevaba el peligro por la banda izquierda y también se desdoblaba en las transiciones defensivas para abortar los veloces contragolpes daneses. El Copenhague se atrincheró en su área para proteger su tesoro y luego, en cuanto robaba un balón, lanzaba sus flechas a la contra hacia la portería de Luiz Júnior.