El también antiguo viceprimer ministro era hasta 2024 un colaborador de máxima confianza de Miguel Díaz-Canel
Alejandro Gil Fernández, antiguo viceprimer ministro cubano y exministro de Economía, quien hace solo dos años se mostraba como la mano derecha del gobernante Miguel Díaz-Canel, ha sido sentenciado a cadena perpetua y 20 años de cárcel en dos causas diferentes por una decena de delitos considerados “traición a la patria”. La condena a Gil —que tanto esperaba el pueblo cubano— fue difundida este lunes por el Tribunal Supremo Popular de Cuba (TSP) y pone fin a la maniobra política y judicial del régimen que inició con la destitución repentina del alto cargo en febrero de 2024. Sin embargo, esta no acaba con el oscurantismo que rodea el caso. Aunque los cubanos han exigido transparencia, el Gobierno se limitó a brindar detalles sobre quién es, en opinión de muchos, el último chivo expiatorio del castrismo, que atraviesa una de las mayores crisis de su historia.
En un comunicado, el tribunal concluyó que el antiguo alto cargo “engañó a la dirección del país y al pueblo que representaba, generando, con ello, daños a la economía”. Gil, quien en más de una ocasión pidió al pueblo que confiara en sus reformas y promesas, fue la cabeza detrás de la fallida Tarea Ordenamiento, que en 2021 prometió sacar al país del estancamiento económico con el fin de la doble moneda y una reforma de los precios. Cuatro años después, Cuba es un territorio más empobrecido. Pero la debacle de su economía no comienza con las medidas de Gil, sino que es un proceso acumulativo de décadas.






