La creación del malagueño Jorge Penadés se distancia de las cifras astronómicas que suelen rozar este tipo de piezas con el objetivo de que quien quiera pueda coleccionar alguno de sus diseños

Lo común, en cualquier proceso creativo, es que la idea preceda al objeto, y no al contrario. Sin embargo, cuando el equipo de Jorge Penadés (Málaga, 40 años) materializó la lámpara Stapleless, el diseño fue una evolución lógica sobre un objeto que obsesionaba desde hacía tiempo al diseñador malagueño. El artilugio en cuestión era

ign=eci_cyo_cyol_gads_sem_papeleria_20250901-20260228_cnq_perf_61989&utm_content=na&utm_term=na&gclsrc=aw.ds&gad_source=1&gad_campaignid=869767154&gbraid=0AAAAADeqBS0ide3XcCdg701DDJXGfYAiO&gclid=CjwKCAiAw9vIBhBBEiwAraSATqUdbhJq2xI2Bxy2A7iZBg6p6INNrbgCPqcg_kFBXg9H4TfZ3sw2xRoC7TkQAvD_BwE" rel="" data-link-track-dtm="">una pequeña grapadora fabricada por la empresa japonesa Kokuyo en 2009. La patente de esta máquina de oficina, que formalizó un protodiseño americano de los años cincuenta, fascinó a Penadés por su simpleza y efectividad: a través de un sencillo mecanismo que creaba una hendidura en el papel, conseguía mantener sujetas hasta cinco hojas sin necesidad de grapas.