Profesionales del sector, estudiantes y expertos analizan la irrupción de la inteligencia artificial en un sector en el que la tecnología es clave

Cada semana llega una noticia disruptiva con respecto al uso de inteligencia artificial y al futuro del cine de animación. OpenAI anunciaba en septiembre que está produciendo Critterz, la primera película de animación creada íntegramente por IA, con un presupuesto (en teoría) inferior a los treinta millones de dólares y un tiempo de producción de tres meses, una fracción de lo que exige un largometraje tradicional. Y la nueva herramienta de la compañía, Sora 2, permite generar vídeos a partir de texto con una fidelidad que ya imita el lenguaje cinematográfico: movimiento de cámara, sincronización de sonido, luz natur...

al, atmósferas. Después, Disney+ anunciaba que prepara una función para crear vídeos con IA dentro de su plataforma. Y la última noticia que ha impactado en el sector se produjo hace apenas dos semanas, cuando las agencias informaban de la película El gran reinicio, del español Daniel H. Torrado y que, en teoría, será la primera con IA integrada estrenada en Hollywood.

El Weird Market, que se celebra anualmente Valencia, es el mercado internacional de animación y tecnología más importante de España y uno de los mejores lugares del mundo para preguntar sobre una de las cuestiones más candentes del sector cultural en la actualidad. Allí acudió EL PAÍS este octubre para tomar el pulso al sector de la animación en España. Los pasillos estaban repletos de estudiantes de bellas artes o animación (acudieron unos 500) con carpetas y portafolios, productores con acreditaciones al cuello y pantallas que no paraban de emitir cortometrajes en bucle —en la edición de este año se recibieron un total de 1.734 cortos animados desde 104 países—. Indefectiblemente, lo que más se repetía entre charlas y cafés era la misma pregunta: ¿qué haremos con la inteligencia artificial?