Los documentos de ‘Damascus Dossier’ muestran que la firma, Shorouk, estaba controlada por la Dirección General de Inteligencia del régimen
La oficina de Shorouk for Protection, Guarding and Security Services se encuentra al final de un pasillo sin iluminación, casi escondido en la cuarta planta de un anodino centro comercial de Damasco. Un cartel informa a los visitantes de que el pasillo está vigilado por cámaras....
No se trata de una empresa de seguridad cualquiera. La Organización de Naciones Unidas (ONU) la eligió para proteger su sede en Damasco y todos sus centros regionales en Siria con varios contratos que suman al menos 11 millones de dólares (unos 9,4 millones de euros al cambio actual) a lo largo de 10 años. Ahora, nuevos documentos confidenciales revelan que la empresa pertenecía a la Dirección General de Inteligencia (DGI) del Gobierno sirio, uno de los organismos más despiadados del régimen de Bachar el Asad. Ese servicio de inteligencia, mientras, participaba en una violenta campaña para reprimir cualquier oposición a El Asad. La misma ONU ha denunciado en varias ocasiones los crímenes de guerra cometidos por los hombres de la DGI.
Los documentos son parte de una base de datos más amplia, proporcionada por una fuente que tuvo acceso a ella en los caóticos primeros días tras la caída del régimen de El Asad hace un año. Son una pequeña parte de los 134.000 archivos que ha obtenido la radiotelevisión pública alemana NDR y ha compartido con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y sus medios colaboradores, EL PAÍS en España, y que se están publicando bajo el nombre de Damascus Dossier. Los medios implicados han podido cotejar los detalles clave sobre Shorouk y las ramas específicas de la inteligencia siria que figuran en los archivos con otra información pública, en su mayoría recopilada por varias ONG.








