El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) no decreta la liberación del “archivero” de ETA, actualmente en régimen de semilibertad en España

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha condenado este jueves al Estado francés por no haber garantizado de forma adecuada el tratamiento médico que requería el exdirigente etarra Juan Ibón Fernández Iradi, alias Susper, durante el periodo que cumplió condena en una cárcel francesa, durante el cual le fue diagnosticada una esclerosis múltiple. Aun así, Estrasburgo no considera necesario poner fin al régimen de detención del demandante.

En el caso del llamado “archivero” de ETA, que actualmente cumple el resto de su pena en régimen de semilibertad en el País Vasco, las autoridades francesas violaron el artículo 3 del Convenio de Derechos Humanos —“nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes”— al “incumplir la obligación de proporcionar al demandante la asistencia médica que requería su estado de salud, tal y como se había prescrito”, señala la sentencia, que no es unánime (de seis jueces a favor y uno en contra, la jueza española María Elósegui).

La Policía adjudica a Susper un largo historial de atentados, entre ellos varios asesinatos, durante su integración en el comando Buruntza de ETA entre el año 2000 y agosto de 2001, cuando pasó a la cúpula de ETA para suplir en la jefatura de los comandos a Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Mujika Goñi, que habían sido detenidos unos meses antes. Fue arrestado en diciembre de 2002 en el sur de Francia, aunque logró huir durante su detención en una comisaría de Bayona. No obstante, los documentos que se le incautaron, abundante documentación interna de la organización terrorista conocida como los papeles de Susper, propició el arresto de cerca de 70 de sus miembros. Fernández Iradi fue detenido otra vez un año más tarde y acabó siendo condenado a tres penas en Francia, dos de 30 años de reclusión y otra de 15 (que acabaron fusionándose en una sola de 30 años, 20 de ellos como mínimo tras las rejas), que cumplió en una cárcel gala hasta que fue trasladado a la prisión donostiarra de Martutene, en octubre de 2022.