La Comunidad de Madrid debe ser contundente con el gestor del hospital de Torrejón, que pidió rechazar a pacientes para ganar más
El consejero delegado del grupo sanitario Ribera, Pablo Gallart, pidió a finales de septiembre a una veintena de directivos de su compañía y del Hospital Universitario de Torrejón de Ardoz (Madrid), gestionado por la firma, que rechazaran a los pacientes o los procesos que no fueran rentables con idea de lograr un beneficio de cuatro o cinco millones de euros. Una vía para lograrlo era aumentar la lista de espera quirúrgica realizando menos intervenciones, con los que sus gastos descenderían al precisar menos personal y medios.
La grabación de esa reunión, desvelada este miércoles por EL PAÍS, muestra descarnadamente la consideración de la salud de los ciudadanos como un mero registro en un balance contable: “Todos sabéis que la elasticidad de la cuenta de resultados a la lista de espera es directa […] Seguro que tenéis mucha imaginación, seguro que sois capaces de identificar qué procesos no son contributivos para el ebitda de la sociedad [rentables] y que procesos sí lo son, y qué actividad nos interesa más hacer”, instó Gallart a los reunidos.
El hospital de la localidad madrileña es uno de los tres —los otros dos están en Galicia y la Comunidad Valenciana— que el grupo Ribera posee actualmente en España con un modelo de gestión público-privada bajo concesión autonómica: la empresa lo gestiona durante un plazo prefijado a cambio de dar asistencia sanitaria a una población concreta. La financiación, la propiedad y el control son públicos, y la empresa cobra un canon por la población asignada, independientemente de qué actividad realice.








