La entidad que preside Ana Botín efectúa la operación sin necesidad de colocar la cartera a otro inversor como es habitual
El Santander sigue finiquitando la herencia del Popular, que rescató en 2017, y de su antigua filial Banesto. La entidad que preside Ana Botín está vendiendo en el mercado bonos que tienen como subyacente hipotecas de estas dos entidades, y además lo está haciendo sin necesidad de compradores interpuestos. Según un documento registrado en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), el banco ha creado un fondo de titulización con un total de hipotecas elegibles por 850 millones, si bien los bonos se emitirán por 775 millones, dejando esos 75 millones adicionales como colchón.
La fórmula para traspasar el riesgo es la de toda la vida. El Santander vende el papel a los inversores a través de bonos que emite el fondo en el que se agrupan las hipotecas. La última moda es transferir el riesgo a través de derivados, lo que implica dejar en el balance los activos de cuyo riesgo se quiere prescindir. Un método sobre el que el Banco Central Europeo (BCE) está alertando debido a los riesgos que puede implicar para la estabilidad financiera y que el Santander ha preferido evitar en esta ocasión. Los colocadores de los bonos son, además del propio Santander, Bank of America y Citi.






