El Consistorio admite por escrito que la instalación que proyecta es industrial, pese a haberlo negado sistemáticamente
El proyecto para construir un cantón de limpieza y una base del servicio de limpieza urgente en Montecarmelo le costó al Ayuntamiento una sentencia en contra la primavera pasada, cuando el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 9 de Madrid resolvió que una instalación de esas características no tiene cabida entre bloques de vecinos y colegios. La clave de aquella sentencia es que el juez, tras estudiar el proyecto, se dio cuenta de que el Consistorio no había realizado el pertinente estudio de impacto ambiental necesario para desarrollar cualquier actividad considerada industrial. El argumento que había dado el equipo de gobierno municipal hasta entonces ―y ha seguido defendiendo en contra del criterio del juez― es que no se trataba de un proyecto industrial, que solo iba a ser un lugar en el que guardar vehículos y en el que los trabajadores de limpieza podrían cambiarse de ropa. Medio año después de aquello, el Ayuntamiento ha hecho pública parte de la memoria del proyecto en el que admite hasta en tres ocasiones que, efectivamente, se trata de una actividad industrial.






