El Ayuntamiento de Madrid ha desvelado por primera vez una parte del proyecto del cantón de Montecarmelo después de casi dos años de lucha vecinal por frenarlo. El delegado de Urbanismo, Borja Carabante, se ha negado desde el principio a trasladarlo a otra ubicación pese a que los residentes del barrio propusieron alternativas y consiguieron el consenso de toda la oposición municipal en bloque y de las asociaciones vecinales de los barrios a los que se trasladaría. El argumento que da Carabante es que no tienen de qué preocuparse porque no va a ser molesto, que el impacto en la vida del barrio será mínimo y que, a grandes rasgos, se reduce a una oficina para que el personal de limpieza se cambie de ropa antes de ir a trabajar. “No se trata de una actividad industrial. Si fuera una actividad industrial iría a un polígono industrial”, dijo en octubre de 2023 durante una Comisión de Urbanismo. El mes que pronunció esas palabras fue el mismo mes que terminó de redactarse el proyecto, al que ha accedido EL PAÍS. En él aparece de manera explícita que tendrá uso industrial.

“Ahora sabemos por qué Carabante guardaba con tanto secreto el proyecto de cantón en Montecarmelo, porque ahora que se conoce se puede comprobar que lleva dos años mintiéndole a la cara a los vecinos del barrio, a la oposición política y la ciudad de Madrid”, denuncia un portavoz de la Plataforma de Afectados por el Cantón de Montecarmelo. “Su propio proyecto le pone en evidencia y desmiente sus dos años de mentiras constantes”, añade.