El Congreso se compromete a investigar el suceso, uno de los ataques en aguas de Venezuela el pasado 2 de septiembre, que había dejado supervivientes
Las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos han acordado aumentar el escrutinio sobre los ataques lanzados por el ejército estadounidense sobre narcolanchas que navegan en aguas del Mar Caribe en los que han sido asesinadas más de 80 personas. Varios congresistas demócratas han advertido sobre la posibilidad de que uno de los ataques, ordenados por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, podría haber violado las normas internacionales y ser considerado como un crimen de guerra. Un informe publicado por The Washington Post responsabiliza a Hegseth de ordenar un segundo bombardeo contra los supervivientes de una narcolancha junto a las costas de Venezuela el pasado 2 de septiembre.
Las imágenes captadas por un dron muestran que hubo dos supervivientes de los 11 que componían la tripulación, que estaban aferrados a los restos de la embarcación, según relata el rotativo estadounidense. Entonces, el jefe de operaciones dio la orden de volver a atacar para cumplir con las directrices de Hegseth, que ha cambiado el nombre de su ministerio para pasar a denominarlo Departamento de Guerra. Las fuentes consultadas por el Post aseguran que Hegseth dio una orden verbal para acabar con todos los tripulantes. “Maten a todos”, dijo, según esas fuentes.










