La selección salvó en Kaiserslautern un 0-0 para la vuelta en el Metropolitano en el peor partido desde la goleada de Japón en el Mundial 2023. Las germanas fueron mejores en todos los aspectos del juego pero se estrellaron con Cata y los palos
Alemania ya le había planteado un partido muy incómodo a España hace cuatro meses en las semifinales de la Eurocopa. La eliminatoria cayó del lado de la Roja en la prórroga después de que Cata forzara el tiempo extra con dos paradas al límite y Aitana se sacase de la chistera un gol sin ángulo. Sin embargo, el pasado viernes, en la ida de la final de la Nations League disputada en el vetusto Fritz Walter Stadion de Kaiserslautern, la selección dirigida por Sonia Bermúdez salió con vida para la vuelta del martes en el Metropolitano de puro milagro. Las estiradas de la guardameta, los tres palos con los que se toparon las germanas y su falta de puntería dejaron sin premio el despliegue de la Die Nationalef ante su público. El equipo de Christian Wück provocó un colapso general como hacía mucho tiempo que no se veía en el combinado español: causó daño en el ataque estático, lanzó transiciones eléctricas que deshicieron las líneas de su rival y también amenazó a balón parado.










