En las filas socialistas cunde la preocupación mientras el entorno de Sánchez asegura que está tranquilo y que no teme la nueva estrategia del exministro
El Gobierno y el PSOE vivieron una jornada durísima para su imagen, con el segundo secretario de Organización que entra en la cárcel en menos de seis meses, con una dualidad indisimulable. Por un lado, muchos de los ministros y dirigentes consultados insisten en que el golpe de Santos Cerdán fue más duro y reivindican que el líder, Pedro Sánchez, echó a José Luis Ábalos de la cúpula en 2021, y del partido en febrero de 2024, cuando la Ejecutiva le exigió que renunciara a su escaño después de la detención de Koldo García. Con Cerdán fue al revés, lo mantuvo y lo apoyó hasta el último día. Pero, por otro lado, también la mayoría reconoce el golpe de la imagen de la entrada en la cárcel del todopoderoso Ábalos, escudero de Sánchez durante años, y también admite que ese impacto hace que pierda adeptos, sobre todo entre dirigentes regionales, la idea de que esta crisis está amortizada.
Las fuentes oficiales del PSOE insisten en que el partido actuó “con tolerancia cero, con transparencia y con medidas contundentes desde el primer minuto”. Ninguno de los dirigentes consultados se pone en el escenario de que Sánchez vaya a convocar elecciones como mínimo antes de las andaluzas previstas para junio y la mayoría sigue apostando por agotar la legislatura. Pero el lamento es generalizado por el daño al prestigio del partido.









