La protesta en la Complutense ha sido mayoritaria desde primera hora de la mañana, y ha logrado un apoyo muy alto en la Autónoma y la Rey Juan Carlos
El miedo al futuro ha dejado desiertas prácticamente la totalidad de las aulas de la Universidad Complutense en la primera de las dos jornadas de huelga convocadas para este miércoles y este jueves en las universidades públicas de Madrid para denunciar su asfixia económica. Han vuelto casi a los tiempos de pandemia. Ni los piquetes informativos tienen trabajo. Un escenario apocalíptico que no se repite en los otros centros, aunque la actividad es cero en muchas facultades de la Autónoma y muy baja en la Rey Juan Carlos. El seguimiento de la huelga es mucho más alto que en la huelga del 25 de abril, que no tuvo eco por coincidir con el apagón de luz. En el parking de la Rey Juan Carlos en Móstoles el 60% de las plazas están vacías, lo que sirve de termómetro, y en la Autónoma la actividad es nula en varias facultades.
Los verdaderos protagonistas de la jornada son los estudiantes. Las delegaciones de estudiantes de los seis campus han respaldado por unanimidad la huelga y en la UCM, la Autónoma y Rey Juan Carlos se ha decretado el paro académico. Una figura incluida en la nueva ley de universidades (LOSU, 2023) que impide a los profesores examinar hoy y pasar lista y retrasa la entrega de trabajos.






