El presidente, que lleva dos semanas en el cargo, pedirá al Congreso que elimine los tributos a las grandes fortunas y el juego

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció este martes que recortará en un 30% el gasto público del Estado en 2026 y que pedirá a la Asamblea la eliminación de cuatro impuestos, entre ellos el que grava a las grandes fortunas. El Gobierno también pagará a proveedores del Estado deudas de hasta tres años. A dos semanas de asumir un nuevo Gobierno, las medidas eran esperadas con ansias por una población necesitada de alivio ante la inflación y la escasez de divisas generada en gran medida por la subvención —todavía vigente— a los hidrocarburos, que ha disparado el déficit fiscal.

Paz no detalló donde pasará la podadora al gasto, sino que se refirió en general a la necesidad de “reordenar gastos insulsos del Estado”. Su ministro de Economía, Gabriel Espinoza, que lo acompañó en la rueda de prensa, dio más precisiones: “Hemos pedido a la Cámara de Diputados que nos devuelva la ley de presupuesto de 2026 para modificarla, reduciendo agresivamente el gasto corriente que no le llega a la gente. No tiene nada que ver con los servicios básicos ni con la infraestructura, sino con eliminar la grasa del Estado”. Según Espinoza, ese 30% que se desea recortar equivale a cuatro puntos porcentuales del PIB. Como parte de esa política se redujo el número de ministerios de 17 a 14.