La obligatoriedad de llevar una luz conectada a partir del 1 de enero de 2026 abre un negocio de 1.400 millones de euros

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto fecha de caducidad definitiva a los tradicionales triángulos de emergencia. A partir del 1 de enero de 2026, cualquier señalización de avería o accidente que no se realice mediante una baliza luminosa V-16 con conectividad a la nube será inválida y objeto de sanción. La medida, única en Europa, busca reducir los atropellos en carretera, pero ha desatado una batalla comercial de 1.400 millones de euros entre telecos y fabricantes de equipos. También ha despertado recelos sobre si el dispositivo puede ejercer vigilancia y transmitir datos privados de los usuarios del vehículo.

Pere Navarro, director general de Tráfico, ha querido disipar cualquier duda ante la cercanía de la fecha: “No habrá prórrogas ni excepciones”. La contundencia de sus palabras busca movilizar a los propietarios de los más de 30,5 millones de vehículos que circulan por España y que, en cuestión de semanas, deberán contar obligatoriamente con este dispositivo en sus guanteras. Pese a ello, el 80% de los conductores aún no dispone de esta luz de emergencia, pese a que su uso será obligatorio en apenas unas semanas, según un estudio de Coyote, empresa de asistencia en conducción.