Madrid (EFE).- La señal luminosa V-16, que reemplaza a los tradicionales triángulos de emergencia y que estará conectada a la Dirección General de Tráfico (DGT), será obligatoria desde el 1 de enero, una medida que busca reducir el riesgo de atropellos y que supondrá un coste para conductores profesionales y empresas transportistas.

Se trata de una pequeña baliza de color amarillo dotada de un geolocalizador y capaz de emitir una luz 360º de alta intensidad de forma intermitente y continua al menos durante 30 minutos. Cuenta en su interior con un chip GPS y una tarjeta SIM no extraíble.

Guardada en la guantera y colocada en techo

Deberá ser guardada en la guantera y, en caso de accidente o avería, se activará en cuestión de segundos colocándola «preferiblemente» en el techo del vehículo.

Según ha afirmado a EFE el vicepresidente ejecutivo de la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic), Ramón Valdivia, el sector del transporte por carretera español desembolsará más de 3,8 millones de euros para adaptarse a este cambio de normativa.