Tras un concurso internacional, se transformarán diez muros divisorios que están a la vista
Una pared medianera -mitgera en catalán- es el muro lateral de un edificio que lo separa de la propiedad contigua. Los vecinos no acostumbran a pensar en él salvo que quieran aprovecharlo por algún motivo. Si alguien planea hacer una obra que la afecte puede modificarla en proporción al derecho que tenga sobre la pared, con el consentimiento del vecino y, lógicamente, sin impedir su uso. El Código Civil dedica unos cuantos artículos a regular su aprovechamiento y en caso de conflicto más de una aseguradora aconseja acudir a un mediador para solventarlo. Estas superficies divisorias no están pensadas para ser visibles, pero muchas, y por muchas circunstancias, quedan desnudas, expuesta...
s y… son feas, agreden al paisaje urbano. En Barcelona hay casi seis mil paredes medianeras a la vista de las que, según la Fundació Mies van der Rohe, 348 son permanentes y tienen más de 100 metros cuadrados. Es decir, que nunca habrá un nuevo edificio que acabe ocultándolas. Para mejorar el espacio público de la ciudad, el Ayuntamiento tiene un programa para transformarlas.
Hace 25 años que se puso en marcha el Pla de Remodelació de Mitgeres de Barcelona para ir eliminando estas discontinuidades urbanas. Una política de subvenciones con la aportación económica de los vecinos. Y es en este contexto que en el 2024 el Ayuntamiento y la Fundació convocaron un concurso internacional de arquitectos jóvenes, nacidos a partir de enero de 1989, para intervenir en diez paredes divisorias, de las que han quedado a la vista. Una en cada uno de los distritos de la ciudad. Será una más de las celebraciones pensadas para el 2026, cuando Barcelona sea la Capital Mundial de la Arquitectura.






