El estudioso publica ‘Hermanos de armas’, la campaña de un regimiento blindado británico a lo largo de la Segunda Guerra Mundial
Considerado uno de los más populares historiadores militares británicos que han recogido la antorcha de la generación anterior, la de Antony Beevor o Max Hastings, James Holland (Salisbury, 55 años) te mira con los mismos ojos azules con que oteaba el campo de batalla Brad Pitt desde lo alto de la torreta de su tanque Sherman Fury...
en Corazones de acero (una película que por cierto el historiador detesta). Ayuda a la comparación el que Holland luzca una chaqueta militar de la Segunda Guerra Mundial, conflicto al que ha dedicado libros sensacionales y sobre el que ahora publica Hermanos de armas (Ático de los libros, 2025), la historia de un regimiento blindado británico, los Sherwood Rangers, a lo largo de la contienda, un poco a la manera de lo que hizo Stephen Ambrose con la compañía Easy en Hermanos de sangre.
Pregunta. ¿Cómo era la lucha en un tanque de la Segunda Guerra Mundial?
Respuesta. Brutal y descarnada. Y peligrosísima. Los números de los Sherwood Rangers son tremendos: estadísticamente, la posibilidad de cualquiera de los carristas del regimiento de salir indemne de la guerra era cero. Ni una sola tripulación de los tanques de la unidad que desembarcaron en Normandía el Día D había evitado recibir un impacto en su carro al final de la guerra. La suerte determinaba si te incinerabas dentro, quedabas hecho pedazos, perdías un miembro o solo sufrías una herida leve; pero algo te tocaba seguro. El cuerpo humano es muy vulnerable.






