El asturiano cede en el primer turno de la serie de cuartos (7-5 y 6-4, tras 1h 30m), por lo que Munar debe batir a Lehecka para conservar las opciones de pase

Comenzó el día con embudos en los accesos y mal pie también para España, a remolque por la derrota de Pablo Carreño en la apertura de la serie de cuartos de final frente a la República Checa. Garantía de pelea el gijonés, amor propio por los cuatro costados, pero aun así insuficiente para contener a uno esos valores de la última generación que tan buena planta tienen y que intentan asomar de algún modo la cabeza. Jakub Mensik no tardó en sacar el martillo y pese a la réplica del asturiano, largo recorrido ya este, no se amilanó: 7-5 y 6-4, tras 1h 30m. El equipo de David Ferrer, pues, se encontró contra las cuerdas mientras el día tristón de Bolonia todavía trataba de desperezarse.

En el segundo turno, entre los primeros espadas de cada equipo, Jaume Munar se medirán con Jiri Lehecka sin opción de fallo: ganar o ganar. De lo contrario, España se despediría de la competición en la primera estación de esta fase final.

Puso Carreño todo de su parte, pero su realidad hoy por hoy es la que es: oficio, sin duda, pero después una buena temporada en la reserva — quirófano para reparar el codo (noviembre de 2023), tras ocho meses de parón— trata de subirse al tren de la alta velocidad actual. En esas, a Mensik le sobran brazo y tiros. El joven checo, de 20 años, se destapó en marzo en Miami, donde batió a Novak Djokovic y se hizo con uno de esos escasos premios de relevancia que no han atrapado Alcaraz o Sinner. A partir de ahí, mucha intermitencia, pero en todo caso ya ha conseguido asentarse entre los veinte mejores y se le adivina potencial. Ahora bien, en términos mentales, todavía está verde.