Tras la denuncia de Denisa Golgotă en el reciente Campeonato del Mundo de Yakarta, salen a la luz unos vídeos de la entrenadora maltratando a su hija Sabrina, también gimnasta, cuando tenía 8 años

La gimnasia rumana se ha convertido en un “polvorín” inmediatamente después del regreso de su delegación del Campeonato Mundial en Yakarta. El pasado 27 de octubre, dos días después del final de la cita en Indonesia, la gimnasta Denisa Golgotã, doble medallista europea en 2018, reveló públicamente que había presentado una denuncia por acoso físico y psicológico por parte de una entrenadora del equipo nacional femenino de gimnasia, una queja de la que aseguró que fue ignorada por la Federación de Rumania (FRG). “Las personas con las que entreno en el gimnasio me acosaron e intentaron hacerme ceder psicológicamente. Desafortunadamente, la Federación hizo caso omiso”, afirmó la deportista.

Golgotã acusó de haberse enfrentado a discriminación en el seno del equipo, además de amenazas graves: “Las chicas vinieron muchas veces y me contaron lo que escucharon que se decía sobre mí: que alguien me daría puñetazos en la cara hasta desfigurarme y necesitaría cirugía estética”. Aunque no mencionó ningún nombre, las insinuaciones apuntan hacia Camelia Voinea, miembro del equipo técnico de la federación y madre de Sabrina, compañera de Denisa, según los medios deportivos. Otras dos gimnastas rumanas, Mara Ceplinschi y Anamaria Mihãescu, también denunciaron la misma situación a la federación.