Miles de ciudadanos protestan varios días tras una investigación periodística que alerta de la connivencia entre el poder político y el judicial

El escaso crédito del que podía presumir el poder judicial rumano ha saltado por los aires la última semana. Jueces de alto rango y fiscales, algunos bajo anonimato y otros abiertamente, desvelaron en un documental cómo se obstaculizan desde dentro de manera sistemática los principales casos de corrupción en Rumania. Entre algunos de los métodos utilizados para entorpecer su labor figuran desde permitir que relevantes expedientes prescriban hasta frenar la labor de los magistrados más atrevidos mediante castigos impuestos por sus superiores. Así lo desc...

ribieron varios testimonios en la investigación titulada Justicia capturada, emitida en YouTube la noche del 9 de diciembre y producido por la plataforma de periodistas Recorder.

De manera inopinada, el impacto de este reportaje de dos horas en la sociedad rumana ha sido mayúsculo: ha acumulado más de 4,6 millones de visualizaciones en apenas una semana y ha desatado por primera vez protestas contra el poder judicial en las principales ciudades del país. Rumania, tercer Estado de la UE más corrupto (solo por detrás de Hungría y Bulgaria), según el índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional, ya había vivido varios episodios de manifestaciones masivas anticorrupción, como las de febrero de 2017.