Pekín apuesta por un sistema de transmisión de ultra alta tensión para integrar su enorme producción de energías renovables en una red nacional interconectada

En el borde del desierto de Tengger, en el norte de China, el silbido del viento se cuela entre las aspas de un ejército de turbinas eólicas, mientras el sol cae a plomo sobre un mar de paneles solares. Desde ese remoto paisaje de luz y arena, en la región autónoma de Ningxia, arranca una vía eléctrica que atraviesa montañas, mesetas y valles hasta llegar a Hengyang, en el corazón industrial de la provincia de Hunan, en el sur. A lo largo de 1.616 kilómetros de cables y atalayas de acero viaja parte del flujo eléctrico que mantiene encendido el país: la in...

fraestructura de ultra alta tensión (ultra high voltage en inglés, UHV) con la que China busca blindar su red frente a apagones y redibujar su mapa energético en plena carrera hacia la transición ecológica.

“Esas torres están ahí desde el año pasado”, señala desde la entrada de su casa una aldeana de Quanhu, a 36 kilómetros de Hengyang. Su marido trabaja la tierra y observa extrañado. Viven al lado de una gasolinera entre pequeñas colinas. Muy cerca se erige una torre de transmisión, una de las tantas que dibujaban el horizonte en el camino hasta ese lugar. Sabe que hay un receptor cerca que genera electricidad, pero no entiende a qué se refiere la reportera cuando pregunta por “energía renovable”.