La nueva edición del rally busca mantener el listón alto en la carrera y a su vez facilitar la vida a una caravana con un millar de habitantes
El Rally Dakar se encuentra cómodo en su oasis saudí, donde los petrodólares han apuntalado las finanzas de la carrera e introducido mejoras insospechadas en el día a día del millar de habitantes que conforman su caravana itinerante. Ahora hay ducha caliente y plato de comida listo para servir prácticamente las 24 horas del día en el vivac, e incluso aire acondicionado, lo nunca visto en aquellos primero...
s días en África. Y las mejoras continúan. Entre el día 3 y 17 de enero de 2026, la prueba volverá por séptima ocasión al desierto arábigo para celebrar la 48ª edición de la aventura que ideó en 1977, perdido por el Sáhara, el francés Thierry Sabine.
En los bucólicos paisajes en Arabia, ya bien conocidos por los que nunca fallan a la cita, pero no por ello menos bonitos, el menú será el que viene siendo habitual en las últimas ediciones: el listón de dificultad bien alto, y mucha competencia en las principales categorías de coches y motos. “Hemos buscado equilibrio y simetría entre las dos semanas de competición”, comenta David Castera, director del rally. “Hablamos de un nivel alto con estos últimos años, algo que me gusta a mí y, en general, a todos los competidores”, agrega el expiloto francés.







