Un policía iraquí vigila la entrada de un colegio electoral durante la votación anticipada para las elecciones parlamentarias en Bagdad, Irak. EFE/EPA/Ceerwan Aziz
Bagdad (EFE).- Pocos cambios espera el panorama político iraquí en las elecciones generales que se celebran hoy, en las que los principales bloques chiíes, suníes y kurdos volverán a competir por los 329 escaños del Parlamento, así como por las jefaturas del Estado, Gobierno y de la propia cámara.
Varios analistas consultados por EFE apuntan que la competición será aún más fuerte por esos puestos dentro de los propios grupos políticos, en un sistema que se estructura en torno a bloques parlamentarios que reflejan las divisiones sectarias, étnicas y regionales del país.
«Las elecciones revisten gran importancia, ya que sus resultados determinarán quién dirigirá el país durante los próximos cuatro años, una etapa crítica debido a la situación que atraviesa la región», dijo a EFE el diputado Ahmed al Yaburi.
Al igual que otros analistas y observadores, Al Yaburi cree que en esos comicios, que se celebran por sexta vez desde el derrocamiento de Sadam Husein (2003), no se espera una gran afluencia por varios factores, como el boicot anunciado por la corriente sadrista, del influyente clérigo chií, Muqtada al Sadr, seguido por millones de iraquíes y que rivaliza con los grupos proiraníes.











