La renuncia al pacto verde es una de las condiciones que ha puesto Abascal para negociar la investidura del nuevo presidente valenciano

En momentos en que el PP negocia a contrarreloj con Vox para sustituir a Carlos Mazón al frente de la Comunidad Valenciana, los conservadores españoles han hecho desde Bruselas, a más de 1.300 kilómetros de distancia, cuanto menos un guiño a sus potenciales compañeros de viaje necesarios para formar de nuevo gobierno regional a pesar del desastre de la dana: en la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, los populares españoles se han desmarcado de la mayor parte de sus socios conservadores europeos y han votado junto con la extrema derecha negacionista climática en contra de la propuesta de reducir en 90% las emisiones de gases de efecto invernadero hasta 2040, paso ya aprobado por los Estados y que todavía requiere el visto bueno de la Eurocámara.

Finalmente, la propuesta, que todavía tiene que ser votada en el pleno del Parlamento, ha salido adelante en esta comisión clave por una holgada mayoría, en la que se incluye la mayor parte de los compañeros de los populares españoles en el Partido Popular Europeo (PPE, salvo los representantes polacos y un holandés y una eslovena). Los votos en contra han venido, además de estos conservadores, masivamente de los partidos de extrema derecha, entre ellos el de Patriots donde está Vox en Bruselas, así como los Conservadores y Reformistas (ECR) de Giorgia Meloni, la Europa de las Naciones Soberanas (ESN, donde milita el ultra alemán AfD), sumando en la votación final 32 “noes”. Los síes, procedentes de la mayor parte de los miembros del PPE, incluidos los alemanes, así como los socialdemócratas de S&D, los liberales de Renew, la Izquierda y los Verdes, sumó finalmente 55 voces, inclinando la balanza a favor de la propuesta, pese a que inicialmente algunas voces de la izquierda pedían más ambición climática y menos flexibilidades para el cumplimiento de los objetivos.