Desde 2023, han sido cesados dos ministros de Defensa y 14 generales nombrados por Xi han sido destituidos o han desaparecido
El 2 de abril, mientras Donald Trump azotaba el mundo con aranceles, altos mandos del Ejército Popular de Liberación (EPL, el ejército chino), vestidos con uniformes de camuflaje y armados con palas,
k-track-dtm="">cavaban la tierra durante una jornada de reforestación voluntaria en Pekín. En la actividad, que se lleva a cabo desde los años ochenta, estaban los principales líderes de la poderosa Comisión Militar Central (CMC, la máxima autoridad sobre las fuerzas armadas), y otros cuadros del Partido Comunista. Desde que Xi Jinping llegó al poder en 2012, nunca habían faltado a la cita los miembros de la cúpula militar. Este año fue distinto. Quienes siguen los caprichosos vericuetos de la política china, notaron enseguida la ausencia del general He Weidong, el segundo en el escalafón del EPL.
He, que era entonces vicepresidente segundo de la CMC y uno de los 24 miembros del Politburó, el principal órgano de poder del Partido Comunista, apareció por última vez en público el 11 de marzo. Poco antes había pronunciado un discurso sobre la necesidad de profundizar la lucha contra la corrupción en las filas del EPL. Era un hombre próximo a Xi, que lo había colocado en el vértice de las tropas tres años antes. Según el Pentágono, desempeñó un papel clave en la planificación de maniobras con fuego real alrededor de Taiwán después de que Nancy Pelosi, entonces presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, enfadara a China al visitar Taipéi en agosto de 2022.







