Las manifestaciones en todas las capitales de la comunidad claman contra “el fracaso de la política sanitaria” de la Junta de Andalucía
Mientras el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, defendía la gestión de la sanidad realizada de su Ejecutivo en la clausura del congreso regional del PP en el que ha sido reelegido como su presidente autonómico, miles de personas clamaban en las calles de toda la comunidad precisamente por “el fracaso de la política sanitaria del gobierno andaluz”, y pedían su dimisión, un grito que hasta la primera concentración en apoyo a las mujeres afectadas por el retraso en el diagnóstico de los cribados de cáncer de mama, el 8 de octubre, no se había escuchado en ninguna de las marchas, que, como la de este domingo, había convocado Marea Blanca en los últimos cuatro años para alertar sobre el deterioro del sistema de salud público andaluz y su progresiva privatización.
El escándalo de los cribados ha puesto rostro y voz al sufrimiento de muchos otros andaluces que llevan tiempo teniendo que esperar más de 20 días o incluso tres semanas a tener cita con su médico de cabecera, como María José Romero, una jubilada de Bormujos; o un año y medio para poder visitar al traumatólogo, que es lo que ha tenido que esperar una auxiliar de enfermería de Sevilla, que prefiere no dar su nombre; o más de dos años para extirparse unos quistes en el pecho, como Sandra Morán, administrativa de Guillena, que acabó operándose en una clínica privada. Por estos y otros problemas que sufren ellas u otros familiares, como la falta de pediatras o el cambio de médico de cabecera, han acudido este domingo a la manifestación de Sevilla.






