Carlos Pérez Gil |
Redacción deportes (EFE).- Pocos meses después de la llegada al poder de la Unión Soviética (URSS) de Mijail Gorbachov, el impulsor del proceso de apertura conocido como ‘perestroika’, el ajedrez también abrió un nuevo capítulo en su historia cuando un joven de 22 años llamado Gary Kasparov le arrebató la corona a Anatoli Karpov, el preferido del aparato comunista.
Fue el 9 de noviembre de 1985, justo cuatro años antes de la caída del Muro de Berlín, cuando Kasparov, nacido en la entonces república soviética de Azerbaiyán, de padre ruso judío y madre armenia, se convirtió en el campeón del mundo más joven de la historia del ajedrez, al tiempo que abanderaba su rebeldía con la defensa de un cambio de modelo en su país.
Dos ajedrecista de una misma bandera
Dos ajedrecistas bajo una misma bandera, pero con mentalidades y personalidades antagónicas, lo que alimentó una rivalidad que quedará para siempre en los anales del deporte del tablero.







