Para sorpresa de nadie, no todo lo que reluce es oro en el vasto mundo de los batidos de proteínas para aumentar masa muscular. Pero tampoco son malas noticias

En un mundo de débiles hay que fortalecerse. Tener un cuerpo compacto que compense el pensamiento frágil y desordenado de esta época. Son las coordenadas vitules de Harold, el profesor protagonista de Muscle Man, de Jordan Castro, la novela de este otoño en EE UU. Perdido en el ambiente de una facultad de artes, escucha podcasts sobre Marco Aurelio y Jullo César, levanta pesas y toma mezclas de polvos de remolacha, creatina, proteína y zing que aumentan rendimiento y volumen. La idea ...

atraviesa el discurso de muchos influencers: la vida moderna debilita y ante cualquier eventualidad, hay que estar fuerte. Y que se note, que se marque en las camisas.

En esta orgía se devoran suplementos para ganar rápidamente masa muscular, pero también productos preentreno, como quemagrasas o termogénicos. El apellido “natural” hace creerlos inocuos y sanos. “Pueden ser útiles para mejorar el rendimiento si están respaldados por estudios científicos, pero no son muchos los que cuentan con una evidencia consistente”, advierte la doctora Nieves Palacios, especialista en medicina de la educación física y el deporte. “Algunos son útiles, pero la mayoría no ha conseguido demostrar grandes efectos”, agrega el doctor Pedro Manonelles, de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED).