El presidente del Gobierno confía en que se imponga “la verdad” también con sus familiares

Es jueves por la mañana y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de 53 años, llega a la sala Miró de La Moncloa enfundado en un traje azul y de buen talante. Se le ve con ganas de seguir en la lucha. Ni el feroz cerco judicial ni el bloqueo parlamentario de Junts, que se acaba de conocer una hora antes, parecen haberle hecho mella. Por el contrario, en la entrevista afirmará que se vuelve a presentar a las elecciones generales de 2027 e incluso se permitirá un destello sarcástico con el libro de Juan Carlos I: “Todavía no lo he leído, pero también le diré que no va a ser uno de los que recomiende para estas navidades, visto lo visto”.

Pregunta. Ningún presidente ha estado una legislatura entera sin Presupuestos y tampoco ha vivido un bloqueo parlamentario como el que ha anunciado Junts. ¿Es eso sostenible?

Respuesta. Lo primero, la complejidad parlamentaria es fruto de la voluntad ciudadana manifestada en las elecciones. En segundo lugar, la única opción de gobernabilidad es la que hoy existe con este Gobierno de coalición progresista con minoría parlamentaria. En tercer lugar, esta complejidad parlamentaria no es un problema, es una realidad en Europa, España y Cataluña. En cuarto lugar, la complejidad parlamentaria puede ir alineada con el buen gobierno. Y ahí están los datos económicos y sociales de los últimos siete años.