Un gol de penalti de Vargas rompe la racha de tres derrotas consecutivas de los andaluces
El Sevilla obtuvo una victoria valiosa. No tanto por las formas, mucho más por el sufrimiento que padeció en el tramo final ante el acoso de Osasuna y por lo que suponen los tres puntos. Nada más y nada menos que romper una racha de tres derrotas consecutivas. Osasuna tiene pinta de pasarlo mal este curso. Es cierto que gozó de una clara ocasión para empatar, aunque Odysseas le tapó el camino del gol a Raúl, pero también lo es su desastroso rendimiento fuera de casa. Tan solo ha obtenido un punto y ha anotado un gol lejos de Pamplona en siete partidos. El peor registro de la competición. Y eso, siendo malo, no es lo peor.
Es un equipo que no sabe bien a lo que juega y que padece una falta de fútbol tremendo. Tuvo arrestos, eso sí, para pelear hasta el final por el empate, pero sus decisiones en el campo rival fueron todas erróneas. Por ejemplo, la falta al borde del área en la última jugada que Moncayola estrelló contra la barrera después de un pésimo lanzamiento. Ganó, por lo tanto, el Sevilla. Y su afición lo celebró a lo grande, consciente de la importancia de los tres puntos. Un penalti de Moi a Juanlu avisado por el Var a Miguel Ángel Ortiz anotado por Vargas definió el choque. Hubo poco fútbol en Nervión, aunque sí mucha emoción en el tramo final.






