El lanzamiento del nuevo iPhone ha vuelto a poner de actualidad estas tarjetas virtuales que, por ahora, no son compatibles con todos los terminales ni están disponibles en todos los operadores

2016 fue el año en que se presentó el primer dispositivo compatible con eSIM: una versión virtual de las clásicas tarjetas para el móvil que prometía mayor comodidad al cambiar de operador o número, un aumento de la seguridad, conexiones múltiples y reducción del uso de plástico y residuos. Además, nos ofrecía la posibilidad de mantenernos conectados a nuestros wearables sin tener el teléfono cerca. De hecho, ese primer ‘gadget’ con eSIM fue un smartwatch, el

//elpais.com/economia/2016/02/18/actualidad/1455812256_079181.html" target="_blank" rel="" title="https://elpais.com/economia/2016/02/18/actualidad/1455812256_079181.html" data-link-track-dtm="">Samsung Gear S2 Classic 3G, que permitía hacer llamadas, recibir y enviar mensajes o escuchar música en plataformas de streaming.

Aun así, y pese a las grandes expectativas que generó esta tecnología y que lleva casi una década disponible, las eSIM no están ni mucho menos extendidas. Ahora han vuelto a ponerse de actualidad con el lanzamiento del iPhone Air: el nuevo smartphone de Apple prescinde de la SIM tradicional para conseguir ese perfil tan fino. Pero ni todas las operadoras la ofrecen, ni todos los dispositivos son compatibles, ni su activación resulta tan sencilla como se esperaba.