La crisis de los cribados se cobra una cuarta cabeza política. La nueva delegada de Sanidad en Sevilla será Silvia Pozo, la edil que propició la reunión del consejero con la presidenta de Amama

El presidente del Gobierno andaluz, Juan Manuel Moreno, prometió depurar responsabilidades en la crisis por los retrasos en el cribado del cáncer de mama y este miércoles se ha materializado la cuarta. Manuel Molina, actual delegado territorial de Sanidad en Sevilla y gerente del Virgen del Rocío, el epicentro de los fallos en el programa de prevención, entre abril de 2019 y enero de 2025, ha sido cesado en la reunión del Consejo de Gobierno. Ocupará su cargo Silvia Pozo, actual delegada de Deporte y Promoción de la Salud del Ayuntamiento de Sevilla y que propició la reunión la semana pasada entre el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, y la presidenta de Amama, Ángela Claverol, una asociación con el que la edil ha mantenido una estrecha relación en este mandato.

La sustitución de Molina —Sanidad elude confirmar si se trata de un cese o una dimisión; habla de “cambio de delegado”— llega después de las dimisiones de la consejera de Salud, Rocío Hernández, el jefe de Servicio de Radiología del Virgen del Rocío, Javier Castell —que lo hizo por “responsabilidad institucional”— y la responsable de coordinación de la Unidad de Mama de este hospital, donde, según la Junta, se concentran el 97% de las 2.317 mujeres afectadas por los fallos en el programa de cribados. Moreno habló de responsabilidades en cascada y, en esa catarata faltaba el origen, el gerente del centro hospitalario en la época en la que empezaron a aflorar los errores en las mamografías, tal y como alertaron las mujeres de Amama, que mantuvieron con él una reunión para advertirle de los retrasos en 2022.