La Comisión investiga si una red de agentes reclutó a funcionarios europeos en Bruselas para vigilar expedientes húngaros. Budapest niega las acusaciones
Bruselas es una ciudad plagada de espías. Rusos, iraníes, israelíes, chinos… Todos se mueven para buscar información dentro de las instituciones europeas y la OTAN o para conseguir información de los cientos de organizaciones que tienen su sede en la capital belga. Ahora, un escándalo de espionaje europeo ha sacudido a la UE y a los círculos diplomáticos de la capital comunitaria. La Comisión Europea investiga si el servicio de espionaje húngaro trabajó para reclutar a una red de espías entre los funcionarios europeos. Y, sobre todo, si su hoy comisario de Salud y Consumo, el húngaro Olivér Várhelyi, conocía las actividades de esa telaraña. ...
Los investigadores deberán dilucidar si esta red usó a agentes de inteligencia bajo cobertura diplomática como empleados de la representación permanente húngara cuando Várhelyi era embajador. El objetivo sería conseguir documentos clasificados e información sensible que interesaba al Gobierno del primer ministro nacionalpopulista Viktor Orbán, que vive un contencioso eterno con la UE.
Las acusaciones, que ha destapado el medio de investigación húngaro Direkt36, en colaboración con medios belgas y alemanes, abarcan desde los años 2012 a, al menos, 2018. Y ponen el foco en la representación de Hungría ante la UE, que encabezó Várhelyi de 2015 a 2019, cuando pasó a ser comisario europeo (primero de Ampliación y Vecindad) y a tener así un importante hueco ya dentro de las instituciones comunitarias.






